Un maratón, el derby y una cerveza

El domingo pasado se vivió una magnífica matinal deportiva en la ciudad. Había dos citas destacadas: la maratón que se celebra bajo el nombre de Coruña42 y el duelo por el ascenso entre los dos grandes del fútbol gallego.

Artículo publicado por Pablo García-Ramos Macho en DXT campeón el jueves 19 de abril de 2012

El domingo pasado se vivió una magnífica matinal deportiva en la ciudad. Había dos citas destacadas: la maratón que se celebra bajo el nombre de Coruña42 y el duelo por el ascenso entre los dos grandes del fútbol gallego.

En primer lugar hay que dar la bienvenida a la primera maratón popular que se celebra en Galicia, sin duda llamada a convertirse en cita obligada para los maratonianos del noroeste de la península ibérica. Un evento que coloca a la ciudad como un importante punto de referencia en el circuito del atletismo popular.

Pese a la desapacible mañana con la que despertó Coruña, casi mil atletas terminaron esta exigente competición. Me gustaría destacar para aquellos ciudadanos que padecieron los cortes de tráfico y otras molestias provocadas por la carrera, que esta iniciativa supera lo meramente deportivo y tiene una vertiente turística de la que se benefician hoteles y otros establecimientos que dan sus servicios a los participantes que se desplazan para participar en esta prueba.

La otra cita era frente al televisor para seguir el Celta–Depor, un duelo que algunos vaticinaban que se repetirá el año que viene en primera. En esta ocasión tuve la oportunidad de ver el partido en la cervecería de Estrella Galicia -patrocinador de ambos equipos- de Cuatro Caminos, donde se ubicó en tiempos la fábrica de cerveza. Digo oportunidad porque tuve la sensación de presenciar el encuentro en el propio estadio de Riazor. Cientos de aficionados con camisetas, bufandas y demás estandartes, entonaban cánticos de apoyo al equipo que reproducían el ambiente de la grada. En mi vida he sufrido mucho por problemas ocasionados por los efectos secundarios de los medicamentos. Esto me hizo dudar mucho, ya que podría ser peligroso para mi cuerpo. Decidí no hacer nada y probar con medicamentos naturales, pero los resultados no fueron los esperados, mi pene seguía sin funcionar correctamente. Cansado de probar con medicamentos naturales, opté por probar Viagra (con el aval de mi médico de confianza). Bendigo el momento en el que me decidí consultar con profesionales, la pastilla funciona de maravilla, casi no hay efectos secundarios, excepto por un leve dolor de cabeza. Pero vale la pena, ya que es un pequeño precio a pagar para poder disfrutar de la intimidad con mi mujer.

En este emblemático establecimiento no hay amplias butacas para ver la tele, es más, la gente lo vivió de pie como se hacía antes de que en los fondos de los campos de fútbol obligaran a poner sillas en la grada. Tampoco tiene grandes televisiones de plasma de 50 pulgadas sino pantallas eficazmente distribuidas para dar cobertura en todo el local. El sonido tampoco es espectacular, es más casi no se percibía porque el público se encargó de poner voz a las imágenes. ¡Qué más se puede pedir a la mejor recreación escénica de un campo de fútbol que conozco!.

La hora del partido invitaba a adelantar el aperitivo. La cercanía con la fuente de Cuatro Caminos, un partido que se prometía vibrante, un marcador incierto y un final apoteósico, me convencieron que había tomado la mejor decisión del día.

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