Estamos en primavera, estación que se caracteriza por suaves temperaturas, días más largos y la floración de la naturaleza.
Sumerjámonos un poco en nuestra historia.
Analicemos desapasionadamente nuestros orígenes según nos dicen las crónicas, -fue fundada la ciudad en el 1,208 d de Cristo- se la nombró según la tribu que la habitó. para unos era Crunia, Cuerno para otros, aquellos la nombraron rompeolas, le adjudicaron todas las acepciones posibles; lo cierto es que la ciudad llega a nuestros días, cargada de historia, tradiciones y ¡como no! Prestancia.
Se la disputaron celtas, fenicios, griegos, romanos…y más recientemente ingleses y franceses, no la pudieron subyugar-siempre supo reaccionar y se sacudió el yugo que la intentó doblegar- haciendo de ella una ciudad libre y alegre.
Como no podía ser de otra forma, posee calles varias veces centenarias, las losas que pisamos nos hablan de mitos y leyendas, promesas hechas, cumplidas unas, otras… ¿?, la historia se forja así.
La ciudad crece, vive; un buen día intenta invadirla la peste del cólera, esta hiere de muerte a sus habitantes, aturdidos, no saben cómo alejar el mal que los asola.
A ella acuden, y, a su protección atribuyeron, el que la peste cesara a los pocos días, de haber sido sacada procesionalmente por las calles de la ciudad la imagen de la Virgen de los Dolores, con el fin de que vea la tragedia en que estaba sumida MARINEDA; el corazón de la Madre se conmueve y la peste cesa.
En agradecimiento, desde entonces, cada viernes anterior al comienzo de la Semana Santa, avandona su dulce retiro en S. Nicolás; luciendo sus mejores galas, acompañada de música propicia, recorre galante y erguida las calles más emblemáticas de su amada MARINEDA, ciñe sus sienes hermosa corona de oro y un bellísimo manto de terciopelo, ricamente bordado.
La tarde climatológicamente, dio pie a que el recorrido se hiciese cumpliendo el ceremonial, acompañaban a la imagen autoridades civiles y eclesiásticas, estas, revestidas con ropajes distintivos de su categoría eclesial, así vimos al Obispo de Santiago, apoyado en su Báculo,luciendo las ropas que la ocasión requería, no faltaron a la cita el consabido grupo de señoras ataviadas de la tan española mantilla, La música, acompañó a la dolorosa en todo el recorrido.
En distintos tramos del camino esperaban a la SEÑORA diferentes corales; en las escalinatas del centenario Sporting Club Casino herculino, en la varias veces centenaria C/Real, -como es costumbre-hubo una parada del trono que portaba a la dolorosa y la CORAL POLIFÓNICA de la sociedad-dirigida por Alejo Sanchís Mompó -interpretó la consabida salve, a la vez que, una de las coralistas ofrecía un ramo de flores a la Virgen.
De nuevo la bella imagen, recorrió la C/Real y se dirigió a su sede en la parroquia de San Nicolás, dando así comienzo a la Semana Santa coruñesa.
