Termina una temporada de sufrimiento con el equipo un año más en la Liga de los grandes. Solventar un final de Liga angustioso invita a soñar para la campaña 2015/16.

Cierra el RCD un curso que empezó mal con la destitución, a mi modo de ver precipitada, de Fernando Vázquez a pocos días de la presentación del equipo. Sin tiempo para planificar la temporada y con una situación económica precaria, se confeccionó un plantel deportivo que, visto lo visto, no incorporaba mucha calidad.

Pronto comenzaron las dudas, los malos resultados y se empezó a cuestionar a la labor de Víctor Fernández. Pero hubo un episodio trágico que castigó con especial virulencia al deportivismo. El asesinato de Jimmy, el aficionado coruñés que acudió a ver a su equipo al Manzanares, provocó una brecha entre el Consejo, en su momento alineado con las tesis oficiales, y gran parte de la afición que entendía que había motivos para el duelo. Estos factores se unían al mal juego del equipo blanquiazul y la constante amenaza del descenso. El cambio de Víctor Fernández por Víctor Sánchez del Amo aportó un punto más de energía al conjunto que finalmente fue capaz de salvar la categoría con dos partidos muy intensos en San Mamés y el Nou Camp.

En el otro lado de la balanza, el Consejo ha cumplido su primera temporada completa y suma experiencia a su gestión. En ese tiempo ha sido capaz de reconducir la maltrecha situación económica y diseñar un proyecto de viabilidad para los próximos años. Sin duda, la permanencia un año más en la máxima categoría contribuye de manera decisiva a cumplir este empeño.

Ahora hay que ensamblar los mimbres de cara a la próxima temporada. Víctor Sánchez del Amo, un hombre que conoce el Club y a los jugadores con los que ha trabajado este último tramo de competición, seguirá dirigiendo el banquillo y, aunque el madrileño hace unos días dejó bien claro que él no ficha a los jugadores, deberá trabajar codo a codo con la dirección deportiva para configurar una plantilla compensada, quizás más corta pero con más calidad.

Pendiente queda la apuesta por la cantera como principal vivero de jugadores del que se nutra el primer equipo. Para ello es fundamental que el Fabril consiga el ascenso a Segunda B, una categoría donde se pueden foguear los jóvenes valores blanquiazules con mayores garantías para dar el salto al primer equipo. Esto paso por remontar la eliminatoria ante el Durango y seguir peleando hasta el final.

Una pregunta: ¿quién no firmaría a principio de temporada la permanencia del Depor y el ascenso del Fabril? Queda poco para conseguirlo.

 

Artículo by [email protected] en DXT Campeón el jueves día 28 de mayo de 2015.

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