Visitas en Reikiavik y regreso a La Coruña, con parada y fonda en Barcelona

01-Perlan

El 31 de agosto fue mi último día de estancia en Islandia, y dediqué el tiempo hasta la salida para Barcelona a completar mis visitas a la capital, Reikiavik. Prescindí de los servicios de mi guía,Örn, hasta la caída de la tarde, en que me desplacé a Keflavik para tomar el vuelo que me dejaría casi a medianoche en la Ciudad Condal.

Como el recorrido a realizar era urbano ybastante próximo no me levanté hasta la 8 de la mañana, desayunando en el propio hotel. Al terminar subí a mi habitación para hacer el equipaje, y lo dejé en la consigna para no tener la preocupación de regresar para dejar libre la habitación dentro del plazo estipulado.

 

Nuevo paseo por Reikiavik

Por suerte el día se presentó muy bueno, con más sol que nubes, lo que facilitó mis largos desplazamientosa pie desde el mismo “Hotel Reykjavic Natura”.

Lo primero que visité fue la bien dotada Base de Paracaidistas de Reikiavik,que me trajo a la memoria a mi amigo “Napoleón”, presidente de la Asociación de Paracaidistas Veteranos de Galicia, así como mi condición de Paracaidista de Honor.

Subiendo a un altozano, llegué a la bolera “Keiluhöllin”, que ocupa una extensa edificación de dos plantas, con numerosas pistas de bolos, servicios de cafetería y restaurante, así como un amplio aparcamiento exterior en una zona desde la que se contempla una excelente perspectiva de la ciudad de Reikiavik.

Y frente a la bolera, en la misma base de la montaña, entre la carretera y la autopista de acceso a la ciudad, amplios espacios para la práctica deportiva, sobresaliendo el campo de rugby y el estadio de fútbol.

 

“Perlan”: otro símbolo de la capital 

En mi crónica de ayer hice referencia a la monumental iglesiaHallgrimsKirkja, y les dije que era uno de los símbolos de la ciudad de Reikiavik. Pues bien, en este nuevo recorrido por la urbe visité otra de esas señas identificativas de la capital de Islandia. Me refiero al edificio multiusos “Perlan” (primera fotografía), formado por varias construcciones circularesagrupadas en torno a una central, diáfana y cubierta por una elevada e imponente cúpula,que se ubica en la parte más elevada de la montaña.

Después de otra buena caminata llegué a lo alto de la montaña que domina la ciudad, y siguiendo los senderos que atraviesan un tupido bosque arribé al “Perlan”, un edificio construido en 1990 al que nunca han sabido darle un uso acorde con su singularidad, y que según me comentaron lleva varios años en fracasada venta.

En la parte izquierda de la entrada principal se encuentra el bonito grupo escultórico de “Los danzantes”, y entre los atractivos interioresdestaca el “Museo Vikingo”. En un rápido ascensor subí hasta la cuarta planta, y salí a la enorme y circular terraza. Como brillaba el sol y no hacía viento, pude gozar de una gran vista de toda la ciudad. Luego, y hasta la hora de regresar al hotel para comer, continué un reconfortante y distendido paseo, que contrastóprofundamente con el ajetreo dejornadas anteriores.

 

Salida de Keflavik 

Después de descansar un rato, y tras recuperar mi equipaje y cerrar la cuenta del hotel, a media tarde salimos para el aeropuerto internacional de Keflavik. Antes me despedí de mi estupendo guía, Örn, y tomé asiento en el “Flybus”, que es un autobús especial que une la capital con el aeródromo.

Una vez realizados los trámites de facturación,y antes de embarcar en el reactor de la “Icelandair” que me trasladaría en vuelo directo a Barcelona, aún me dio tiempo a tomar un refrigerio y a revisar algo del material fotográfico y videográfico realizado en el que fue mi último día de viaje por Islandia.

 

Barcelona, parada y fonda 

El largo vuelo sobre el Atlántico resultó muy tranquilo, y a la hora prevista tomamos tierra en el aeropuerto barcelonés del Prat de Llobregat. Tras recuperar mi equipaje me dirigí al punto en el que un minibús especial me llevaría al “Hotel Tryp Aeropuerto” (segunda fotografía), ya que hasta el día siguiente no tenía vuelo directo a La Coruña.

02-Barcelona

Una vez en el Hotel Tryp, tras dejar mi equipaje me dirigí a la cafetería y tomé una cena ligera. De regreso a mi cuarto, terminé de revisar las fotografías y el video del día, y acto seguido me “ensobré”. Estaba bastante cansado del ajetreo de las visitas realizadas y del viaje. Era ya en el día primero del mes de septiembre…

 

Llegada a La Coruña 

El 1 de septiembre, que coincidió en domingo, no tuve que madrugar ya que hasta las 12,30 horas no salía mi vuelo directo a La Coruña. El minibús del Hotel Tryp me trasladóa la Terminal-1 del aeropuerto, y a la hora fijada partió del Prat el avión de “Vueling”, con sus asientos totalmente ocupados, demostrando la aceptación cada vez mayor de los vuelos a La Coruña y confirmando la imparable recuperación del aeropuerto de Alvedro.

03-La-Coruña

El vuelo resultó magnífico, y una vez en el aeropuerto de La Coruña (tercera fotografía), tras recuperar mi equipaje, un taxi me trasladó a mi casa de la Playa deSanta Cristina con tiempo aún para comer. Finalizaba así un sensacional e inolvidable viaje a Islandia, cuyo relato en ocho capítulos confío y deseo que les haya gustado.

Muchas gracias por su atención y hasta el próximo viaje, [email protected](Fotos: Lajos Spiegel).

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7 comentarios en “Islandia: Mucho más que agua y fuego (y VIII)

  1. Mucho hemos disfrutado con estos 8 capítulos de tu viaje. Supongo que estarán resumidos al máximo y que el viaje daría para escribir mucho más. Enhorabuena en todo caso.

    1. En efecto, están muy resumidos, con el fin de adaptarlos al espacio reservado en el libro que voy a publicar casi de inmediato. Por cierto, si te interesa, resérvalo.
      Muchas gracias, y un fuerte abrazo.

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