Cesar a un entrenador cuando acaba de ascender al equipo a primera división, es cuestionable. Hacerlo cuando el equipo corre peligro de descenso, puede ser recomendable. Despedir a un técnico cuando ha cumplido sus objetivos de permanencia, es preocupante. Ahora bien, si en dos temporadas hemos consumido tres entrenadores y estamos a la búsqueda del cuarto es un síntoma inequívoco de la fragilidad del proyecto deportivo del Club.

Hay que tener en cuenta que la situación económica del RCD, obligado a hacer frente a una importante deuda que no ha generado el Consejo actual, es un serio inconveniente. En ese contexto el proyecto deportivo debería girar sobre dos ejes prioritarios: mantener la categoría y potenciar la cantera. No nos engañemos, cualquier aspiración que exceda de estos objetivos sería una quimera. Y no es poco. El Depor, como otros tantos equipos, tiene que pelear por mantenerse en la división de honor con una contabilidad “vigilada” que condiciona la posibilidad de armar una plantilla capaz de acometer mayores desafíos.

Las explicaciones ofrecidas por el Presidente de Club esta semana resultan razonables pero no muy convincentes. Despedir a un entrenador cuatro meses después de renovarle es, por lo menos, paradójico. Por lo que ha trascendido a la opinión pública, los desencuentros entre el Consejo y el míster tienen su origen a principio de temporada cuando VSDA separa del equipo a un jugador conflictivo –no sólo con el entrenador sino con sus compañeros- y propone su baja. Esta situación se alarga sin solución durante toda la temporada con el silencio de los responsables del Club, del técnico y del propio jugador. Más tarde, cuando la salvación está conseguida, el representante del futbolista en una conferencia de prensa que seguramente exceda de sus competencias profesionales, coloca al entrenador al pie de los caballos con acusaciones directas de que VSDA estaba perjudicando la carrera de su representado. Silencio del Consejo de Administración. La respuesta de Víctor, seguramente inapropiada, se comprende cuando no ha habido nadie que lo haya defendido desde los estamentos del Deportivo, salvo algunos tímidos apoyos de los jugadores.

Es fácil pensar que VSDA decide hacer estas declaraciones cuando se veía con pie y medio fuera del banquillo, aunque tuviera contrato en vigor. Pero es la única versión fiable que tenemos de un turbio final de temporada en el vestuario.

Es positivo que el Presidente afirme que piensa en el futuro y no en el pasado aunque no debe de olvidar que cuatro entrenadores en dos temporadas, además de carísimo, atenta contra la estabilidad.

El técnico que tome las riendas del Depor deberá saber que su posición es la más cuestionada del Club, que se le observará con lupa y que cuando haya problemas -inevitables a lo largo de una temporada- sería el primer sacrificado.

Mientras tanto nos preguntaremos quién o quiénes fueron los responsable de fichar a una serie de jugadores desconocidos, llegados de ningún sitio y en dirección a ninguna parte, que poco o nada ofrecieron sobre el terreno de juego en esta campaña. Pongan ustedes los nombres.

Finalmente, y cambiando de tercio, es una enrome satisfacción felicitar a tres veteranos estandartes del deportivismo: Fefé García del Río, Jaime Presas y José Pereira que hoy reciben la insignia de oro y brillantes del RCD al cumplir 75 años de fidelidad  blanquiazul. Historia viva del Club y admirable ejercicio de lealtad a unos colores.

 

@pgarcia_ramos

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