El mito regresa, (si alguna vez se ha ido), la magia de D. Juan se muestra voluptuosa, inconmensurable, siempre precisa: ¡estamos en tiempos de difuntos!

Los camposantos nos llaman, se llenan de flores, de recuerdos y cánticos.

La mortecina luz otoñal nos lleva a rememorar aconteceres pretéritos, el lugar (cementerio), propicio al recuerdo: su sombra (La de D, Juan) revolotea sobre nuestro inconsciente haciéndole proclive a su permanente recuerdo.

Vivo en el mismo, conserva su vigencia, sus personajes supuestamente acartonados evidencian que tienen la fuerza expresiva de ciertas decantaciones oníricas.

En D. Juan se reúnen las principales características del  Héroe romántico, las que le convierten en mito y le han permitido pervivir universalmente.

Después de una vida licenciosa, enfrentado a todos y a todo, bravucón, pendenciero, que se jacta con frecuencia de su arrojo y valentía, la finiquita rendido al amor de una mujer, el amor salva su alma al pie de la sepultura haciéndole exclamar.

“…es el Dios de la clemencia

el Dios de D. Juan Tenorio”

Todas estas sensaciones las hicieron sentir los componentes del grupo de teatro ”María Casares” con sede en el Sporting Casino Coruñés, compuesto por Mary Carmen Torreira, Paco,Font, Esther Fdez, Esther lópez, Marina, Ricardo Amparo, Victoria, Fina,  Maria Angeles, Loli, bajo la dirección del Prof. D. Luis Fermín, escenificaron una lectura dramatizada del mito de Zorrilla, Con ello quisieron contribuir a la manifestación artística más clásica de nuestro teatro romántico.

De nuevo el Tenorio impregna el espirito de la festividad de difuntos

 

 

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